Ante cualquier problema que se pretende resolver, es imperioso hacer primero un diagnóstico correcto de la situación.
Si partimos de una evaluación equivocada, se caerá inexorablemente en el error de proponer soluciones que no son tales y así, entraremos en un círculo vicioso que nos hará permanecer en el estado que deseamos corregir.
Esto, que seguramente la mayoría comprende cuando no se le pone un nombre al problema, suele perderse de vista cuando discutimos posibles soluciones a problemas concretos.
Creemos que es lo que sucede con la discusión planteada en torno a la inseguridad.
Como todos hemos leído y oído, quienes tienen la responsabilidad de idear políticas que garanticen la seguridad pública, sean estos el gobierno o la oposición, habitualmente se cuestionan mutuamente argumentando que cada una de las partes sabe cómo proceder ante los errores de la otra y creemos que esto es un error y explicaremos los motivos.
Sin necesidad de ser un experto en el tema, cualquier ciudadano medianamente instruido debería advertir que la violencia es el signo predominante del final del siglo pasado y, sin dudas, lo que está caracterizando a los primeros años de este siglo.
Admitiendo esto, también se debería advertir que es una tendencia cuya declinación parece hoy muy lejana por no decir imposible de imaginar.
El ser humano, en general, ha dado rienda suelta a una violencia pocas veces vista en la historia de la humanidad.
Hoy es inimaginable pensar que alguien podría derrotar a una potencia mundial con una actitud pacifista como hizo Ghandi en su momento con Gran Bretaña. Si hoy se diera una situación parecida, el pacifista en cuestión sería eliminado (asesinado) sin mucho disimulo por el gobierno al cuál se opone.
La tortura y otras violaciones a los derechos humanos son defendidos por algunos países, supuestamente civilizados, como políticas de Estado bajo el argumento de que podría evitar males mayores.
Así, se justifican asesinatos de supuestos o posibles enemigos de diferentes gobiernos del mundo o se encarcela a miles de personas negándoles sus más elementales derechos como es el caso de los detenidos en Guantánamo por Estados Unidos o en cárceles cubanas por un gobierno del signo opuesto.
Todos los medios, gráficos o de aire, muestran cuotas de violencia diaria que hasta no hacen tantos años difícilmente alcanzábamos a ver a lo largo de un año.
Asesinatos reales, cientos de cadáveres mutilados y otras víctimas de la violencia son expuestos cotidianamente haciendo que, gradualmente, pase a ser algo habitual.
En este contexto, pretender que nuestra sociedad viva como se vivía hacen 20, 30 o más años atrás es, cuando menos, una ingenuidad.
Y siendo las cosas de este modo, resulta obvio que ninguna solución nos hará retornar en el tiempo.
Si quienes gobiernan y la oposición entendieran esto, sería mucho más fácil empezar a idear posibles soluciones que trasciendan a la gestión de un determinado gobierno y que no serán fáciles.
Pero mientras cada uno de los que, a su debido turno, son opositores se limiten a declamar que quien gobierna no es idóneo para solucionar este problema y que dicha oposición mejoraría notablemente la situación, se está mintiendo a la población y nos alejamos de posibles soluciones.
Seguramente, parte de la solución deberá venir de la mano de una policía más eficiente pero no es la única medida que hace falta.
Debemos también revisar y modificar las leyes vigentes para que se adecuen a los tiempos que vivimos y a los delitos que se cometen.
Los jueces deberían replantearse el papel fundamental que les cabe en la resolución del problema de la inseguridad y reclamar, como expertos que son, las modificaciones de las leyes que sean necesarias.
La educación pública debería iniciar el camino de retorno hacia la excelencia que alguna vez tuvo y de la cuál hoy está tan distante.
Las posibilidades de tener un trabajo digno deberían incrementarse como otra forma de recomponer la estructura del cuerpo social que necesita, imperiosamente, de un sistema claro de premios y castigos.
Los medios no deberían sumarse a las mezquindades de algunos políticos y no deberían caer en la fácil tentación de repetir lo que estos dicen: "si nosotros estuviésemos en el gobierno la situación mejoraría....." porque muchos de los que declaman esto ya fueron gobierno y tampoco solucionaron nada.
Debería educarse a la población, a partir de la escuela primaria, de que la seguridad es un problema en el que todos debemos ser protagonistas desde el lugar que no toque en suerte.
Si nunca tenemos una responsabilidad como funcionario, por lo menos no debemos adquirir bienes de procedencia dudosa o francamente ilícita. Esto también es una forma de luchar contra la inseguridad.
Éstas y seguramente varias acciones más deberían tomarse para disminuir la inseguridad pero haciendo notar que, en el mejor de los casos, ya no será posible volver a los niveles de tranquilidad y seguridad que los más viejos conocimos.
Ese sería un planteo serio y no los que vemos ante cada hecho resonante de violencia que conmueve a la sociedad.
Hasta ahora hemos partido de un diagnóstico errado: que la culpa de la inseguridad es del funcionario de turno que es un incompetente. El funcionario podrá ser incompetente o no pero no es la causa del problema ni el problema se soluciona simplemente con cambiar a una persona.
Hacer un planteo tan simplista es parecido a achacarle nuestras frustraciones nacionales a la tendencia ideológica del actual gobierno nacional.
Al margen de que la izquierda nos simpatice o no, nuestra situación es un logro o un fracaso de cualquier otra ideología menos la del actual Presidente.
Su gestión será responsable de lo que nos toque en suerte vivir en algunos años más pero no de la actual situación general del país como muchos, ligeramente, diagnostican.
Como dijimos al principio, debemos aprender a reconocer en forma adecuada los problemas que debemos resolver. Es un paso imprescindible para empezar a encontrar soluciones.
Mientras no lo hagamos seguiremos cambiando funcionarios y gobiernos, como hasta ahora, sin encontrar soluciones que otras sociedades han encontrado.